Autismo y crianza, cada semana
Kaélika es una newsletter semanal para familias que ya tienen un diagnóstico de autismo en casa. Seguimos lo que se investiga y se publica en todo el mundo y cada jueves te lo contamos: estudios recientes, herramientas que puedes usar mañana y lo que cambia en cada edad, siempre con las fuentes enlazadas.
Gratis. Un correo a la semana. Te puedes dar de baja en un clic.
Te preguntamos la edad para no mandarte cosas que no te sirven: lo que necesita la familia de un niño de cuatro años y la de un chaval de diecisiete no se parece en nada.
Ninguna afirmación sin fuente. Si decimos que algo funciona, está el estudio enlazado y dicho de dónde sale. Si la evidencia es floja, lo decimos.
Ninguna promesa de curación. El autismo no es una enfermedad que se cure. Cualquiera que te diga lo contrario te está vendiendo algo.
Ninguna terapia milagro. No publicamos tratamientos sin respaldo, por muy convincente que sea el testimonio que los acompaña.
Los apoyos, con su nombre en cada país. Existen en casi todos los países hispanohablantes; lo que cambia es cómo se llaman y quién los aprueba. Te decimos las dos cosas.
Escrito para leerse un martes por la noche. Sin jerga innecesaria y sin alargarlo. Si cabe en menos, va en menos.
La plantilla para la primera reunión con el tutor. Un folio, en positivo, sin historial médico: qué se le da bien, qué le cuesta, cómo se nota que está llegando al límite y qué le ayuda. Escrita en primera persona, para que quien la lea oiga al niño y no un informe.
Descargar la plantilla Gratis, sin registro y sin dejar el correo. Si eres de una asociación y la quieres con vuestro logotipo, escríbenos.Jueves 3 de septiembre
Cómo se llaman los apoyos en tu país, qué conviene pedir por escrito y el documento de un folio que sí van a leer.
LeerlaKaélika la hace un equipo pequeño dedicado a una sola cosa: seguir de cerca lo que se investiga, se publica y se pone a prueba sobre autismo en todo el mundo, y ponerlo al alcance de las familias que hablan español. Estudios recientes, herramientas para el día a día, recursos que ya existen y casi nadie cuenta, y lo que cambia con la edad: no se parece en nada lo que necesita la familia de un niño de cuatro años y la de un chaval de diecisiete.